Qué ves cuando no ves a Las Pastillas

Qué ves cuando no ves a Las Pastillas

La banda creó la primera ópera rock en Teatro Ciego, dedicada a Ringo Bonavena.

18/02

La banda creó la primera ópera rock en Teatro Ciego, dedicada a Ringo Bonavena.

"En cierto sentido con esto nos tiramos al vacío y pusimos en juego las comodidades del público pastillero", reflexiona Piti Fernández, cantante y compositor del grupo Las Pastillas del Abuelo, sobre la obra que estrenó la semana pasada y que estará en cartel todos los martes y miércoles de este mes y el próximo. Se trata de El barrio en sus puños , una suerte de ópera rock en formato Teatro Ciego, basada en Ringo Bonavena y con una producción inédita hasta aquí en el país.

"Nuestro público viene a los conciertos a saltar, a transpirar, a gritar, a retratarse entre ellos con el celular y esto es todo lo contrario. No pueden cantar, ni saltar, ni fotografiarse... ni siquiera nos pueden ver", concluye.

La obra, que se desarrolla en total oscuridad, en La Trastienda, se sustenta en doce canciones compuestas por Piti y su amigo escritor y taxista, Alberto Sueiro, a través de las cuales se retrata no sólo la vida del boxeador argentino, sino también el sentir de una década: los años 60.

"Yo le puse música a una poesía kilométrica de Sueiro, dedicada a Bonavena, y me quedaron hechas cinco canciones. Así empezó el proyecto de armar algo diferente, que cuente esta historia increíble. Para la misma época, conocí el Teatro Ciego y todo cerró", revela el cantante.

Así las cosas, en esta aventura Las Pastillas del Abuelo no están solas. La propuesta incluye el trabajo de veinte actores del Centro Argentino de Teatro Ciego (CATC) que se encargan de proporcionar los distintos "estímulos" del espectáculo: olores, vientos, ruidos, lluvias. Martín Bondone, a cargo de la dirección artística de El barrio en sus puños y cofundador del CATC, sostiene que su labor fue "construir escenografías no visuales alrededor de las canciones, generar un adorno, una ambientación que ponga a la gente dentro de lo que pasa. Porque lo interesante del teatro ciego es que desconecta al público de lo que es la vida cotidiana, no se distrae con nada. Es un viaje muy personal y muy introspectivo".

Según Bondone, el secreto está en sumar en capas. "Tratamos de abarcar toda la sala y generar un sistema sonoro distribuido en todo el espacio. Eso es lo que da una sensación de sonido en 3D".

-¿Por qué creés que la propuesta de Teatro Ciego está teniendo tanta aceptación por estos días?

Bondone: - Lo que veo es que estamos generando un género que no existe en ningún lado, algo único y que al mismo tiempo produce una experiencia totalmente diferente para la gente, que es esa emoción de descubrir que tenías otro tipo de sentidos. Cuando empezamos, en 2008, nos decían que estábamos locos. Hoy, creo que el crecimiento del teatro tiene que ver con que apostamos por el capital humano, formamos gente, producimos constantemente obras de distinto tipo y, en vez de adaptar, escribimos textos para el teatro ciego.

Bondone asegura que para ellos el desafío fue el cambio de escala, de pasar de trabajar para 80 personas en su sala a 300 en El barrio en sus puños , y que el mayor riesgo lo tomaron Las Pastillas. "Nosotros seguimos haciendo teatro ciego, pero ellos se la jugaron y no se quedaron en el lugar más cómodo de hacer lo que venían haciendo", certifica.

"Yo siempre digo que fue un rejunte de talentos", agrega Piti. "Por otro lado, nosotros no dejamos de hacer nuestros conciertos, porque la gente también nos pide eso. Con esta obra, desplegamos un paralelismo laboral, por así decirlo. Nos abrió el currículum. Así como en su momento hicimos una kermese, siempre tratamos de renovarnos. Aunque creo que esta vez nos fuimos al carajo. No sé si vamos a poder hacer algo más novedoso que esto".

-Como cantante, ¿qué se siente incursionar en este formato teatral, donde la obra se repite dos veces a la semana y no deja lugar a la improvisación?

Piti: -Para mí fue más fácil. Porque si bien las canciones se repiten, al ser un show prácticamente acústico, con algunos tintes de rock al medio, pero también blues, tango y candombe, todo le da un changüí a mi voz, me facilita la dicción. La verdad es que tanto para mí como para la banda, hacer esta obra fue muy revelador.